Tres mecanismos para necesidades distintas

Crédito, arrendamiento y factoraje son las tres grandes familias de financiamiento empresarial. Aunque todas otorgan recursos a la empresa, funcionan de manera distinta y responden a necesidades diferentes.

Crédito

En un crédito, la institución financiera entrega recursos a la empresa, que se obligan a devolver junto con intereses conforme a un plazo pactado. La empresa recibe el dinero directamente y decide su destino conforme al tipo de crédito contratado.

Arrendamiento

En el arrendamiento, la institución adquiere un activo (maquinaria, equipo, vehículos) y lo otorga en uso a la empresa a cambio de pagos periódicos, sin que la empresa reciba dinero en efectivo: recibe el uso del activo.

Factoraje

En el factoraje, la empresa no recibe un préstamo, sino que cede sus cuentas por cobrar (facturas) a la institución financiera a cambio de liquidez anticipada, antes de la fecha de pago original de esas facturas.

Diferencias principales

¿Cuál conviene?

La elección depende de la necesidad: si se requiere financiar operación o inversión con recursos líquidos, un crédito es la vía directa; si se necesita usar un activo sin comprarlo, el arrendamiento es la alternativa; si la empresa ya generó ventas a crédito y necesita adelantar ese cobro, el factoraje resuelve esa necesidad específica. Puede revisar también factoraje vs. crédito revolvente y arrendamiento puro vs. financiero.

El papel de HGV

HGV Capital Advisors identifica cuál de estas tres familias —o una combinación de ellas— corresponde a la necesidad de la empresa, y canaliza la solicitud con la institución financiera adecuada.

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