Factoraje o crédito revolvente: dos formas de cubrir liquidez
Ambas alternativas pueden ayudar a cubrir un faltante temporal de efectivo, pero se apoyan en activos y obligaciones distintos. El factoraje parte de cuentas por cobrar existentes; el crédito revolvente parte de una línea de crédito autorizada. La conveniencia depende del origen del faltante, del costo total y de las condiciones del contrato.
Cuándo tiene sentido estudiar factoraje
Puede ser pertinente cuando la empresa ya entregó bienes o servicios, documentó ventas a plazo y necesita recursos antes de que el cliente pague. La institución evalúa qué documentos acepta y bajo qué responsabilidad para la empresa. Nafin describe en Cadenas Productivas una modalidad en la que proveedores anticipan documentos registrados por compradores participantes; ese programa no define todas las modalidades del mercado.
Cuándo tiene sentido estudiar una línea revolvente
Puede ser pertinente si el faltante se repite durante los ciclos de compra, producción y cobro, incluso cuando aún no hay facturas elegibles para descontar. Dentro del límite y la vigencia pactados, la empresa dispone recursos y recupera disponibilidad conforme paga capital. La CONDUSEF describe este funcionamiento del crédito en cuenta corriente y su uso habitual para capital de trabajo. La tasa, comisiones, garantías y renovación se definen en cada contrato.
Preguntas para comparar propuestas
- ¿Existe un documento por cobrar elegible? Si no existe, no es una base disponible para una operación de factoraje.
- ¿Cuándo entra el efectivo? Compare el vencimiento de las facturas y el calendario de pagos con la necesidad operativa real.
- ¿Cuál es el efectivo neto y el costo total? Revise descuentos, intereses, comisiones, impuestos aplicables y posibles cargos por atraso.
- ¿Quién asume el riesgo? En factoraje, aclare la responsabilidad ante un documento impagado; en la línea, revise garantías y obligaciones del acreditado.
- ¿Puede reutilizarse? La línea revolvente puede recuperar disponibilidad al pagar capital, siempre dentro de lo pactado; una factura sólo puede anticiparse conforme a la operación correspondiente.
Ejemplo de decisión, sin cotización
Una proveedora ya entregó mercancía y tiene una cuenta por cobrar pagadera en 60 días. Si el comprador y el documento cumplen los requisitos, puede solicitar una propuesta de factoraje y comparar el neto que recibirá. Otra empresa necesita comprar inventario cada mes, pero vende al público y todavía no tiene facturas a plazo: puede estudiar una línea revolvente y proyectar cómo pagará cada disposición. Los ejemplos muestran el criterio de análisis; ninguna alternativa se aprueba automáticamente.
¿Cuál conviene?
No hay una respuesta universal. El factoraje se vincula a cobros documentados; la línea revolvente puede cubrir ciclos operativos recurrentes con disponibilidad contractual. La comparación final requiere propuestas escritas para el mismo monto y horizonte, evaluación de flujo y revisión de obligaciones. Para entender el mecanismo del primero, lea cómo funciona el factoraje.
El papel de HGV
HGV Capital Advisors analiza la necesidad de liquidez, organiza la información y canaliza la solicitud con una institución financiera. La institución decide si autoriza la operación y sus condiciones. Vea también factoraje vs. revolvente vs. refinanciamiento o visite Financiamiento.
